martes, 23 de octubre de 2018



ARROQUIA, ZABALETA y la arqueología.

“Como Jaén, puerta de Castilla y vestíbulo de Andalucía, en cuyo palenque se han ventilado casi todas las crisis decisivas de España (Baecula, Las Navas de Tolosa, Bailén), Quesada ha sido en la historia, fundamentalmente, un paso y una frontera. Frontera entre la Iberia y la Tartéside, entre oretanos, bastetanos y turdetanos, entre la Bética y la Tarraconense, entre las diocesis metropolitanas de Sevilla y Toledo, entre vándalos y alanos, entre visigodos y bizantinos, entre las taifas eslavas y las taifas berberiscas, entre el reino sevillano de los abadíes y el reino toledano de Alfonso VI; frontera. en fin, y sobre todo, entre Castilla cristiana y Granada mora.” 1 

“Tierra en lo más antiguo de oretanos, en la que destacó Tugia, hoy Toya, por lo que Sierra de Segura se llamó Saltus Tugiensis, Quesada ha controlado en otros tiempos los caminos que conducen desde Castilla y desde la zona minera de Cástulo, ahora de Linares, por el puerto de Tíscar y por las estrechas orillas del Guadiana Menor, a las hoyas de Baza y Guadix y a las costas de Almería. …; cuando el camino romano aprovechó las terrazas del Guadiana Menor: Cástulo, Tugia, Laccuris (Lacra), Fraxinum (Hinojares), Acci (Guadix). Por este camino bajaban los metales a los puertos del Mediterráneo, y por este camino subieron los Varones Apostólicos, introductores del cristianismo.” 2 

El Guadiana Menor en su confluencia con el río Ceal, a su paso por Los Castellones. Foto: MART.
En este paso, puente entre culturas y poblaciones, encontramos la fortaleza y necrópolis de los Castellones de Ceal (Hinojares). Puesto fronterizo de un pueblo de guerreros, ubicado en el estrangulamiento del valle del Guadiana Menor que dominaba el territorio. Un enclave estratégico en el que encontramos asentamientos superpuestos de la Edad del Bronce, de los íberos y los romanos; siendo ocupado entre el s. VII a. de C. y el s. II d. de C.

La carretera en construcción entre Hinojares y Huesa, en el año 1955, puso al descubierto a su paso por el cerro de Los Castellones de Ceal los restos de este asentamiento íbero. Ante la abundante presencia de vasijas que contenían cenizas y huesos, así como bellas cerámicas áticas, ajuares, monedas y pendientes de oro, los ingenieros responsables de las obras (Sres. Tercero y Fernández Lampaya) avisaron del hallazgo en el primer trimestre del año al Instituto de Estudios Giennenses. Los directores de la sección de arqueológica D. Ramón Espantaleón Molina y D. Juan de Mata Carriazo y Arroquia, encargaron a la Doctora Concepción Fernández Chicarro evaluar el interés del yacimiento y recuperar los materiales que habían encontrado, actuación que se llevó a cabo entre mayo y septiembre de ese mismo año. 

Fortaleza y necrópolis de los Castellones de Ceal (Hinojares). Foto: MART.
Ante lo interesante del yacimiento, se celebraron excavaciones sistemáticas durante los años 1956, 1958, 1959 y 1960; uniéndose a la Doctora Fernández Chicarro, el Dr. Blanco Freijeiro como director, y la Srta. Delgado y el Sr. del Nido como ayudante e intendente respectivamente, junto a un grupo de trabajadores de la zona. 

Rafael Zabaleta

La obra de Rafael Zabaleta de temática arqueológica (ruinas, esculturas, etc), mitología, o sobre el mundo clásico no es excesiva, centrándose su producción durante los años 30 y 40.

Así, encontramos catalogados los óleos: “Gladiadores” (86x80) 1934; “Las tres gracias” (60x73) 1935; “Galería romana” (92x73) 1942; “El museo” (92x73) 1942; “Ruinas antiguas” (65x81) 1942; “Ruinas de la antigua Roma” (81x65) 1945; “Composición con estatuas” (81x100) 1947. La acuarela: “Estatuas” (46x32) 1944. Y los dibujos: “Matrona romana” (83x103), a lápiz-carbón sobre papel; “Composición metafísica” (31x22’5), a tinta china sobre papel; y otros de pequeño formato.

Óleo de R. Zabaleta, "Ruinas antiguas de Roma" (81x65) 1942. Fundación Iria Flavia (Padrón).
Pero el interés del pintor por la historia, la arqueología y la cultura clásica no desaparecerá con el tiempo, aunque su obra haya evolucionado en los años 50, hacia temáticas locales, rurales y serranas. 

Juan de Mata Carriazo y Arroquia.

Este interés se lo inculcó, se amigo el arqueólogo, historiador y admirado profesor D. Juan de Mata Carriazo y Arroquia (Jodar, 1899-Sevilla, 1989); aunque nacido en Jodar, pues su madre Mª de los Ángeles Arroquia Mesa fue a dar a luz a esa localidad, ya que la familia de ella residía en allí; se trasladaron a los dos meses de su nacimiento a Quesada, donde vivió su infancia y juventud. Su padre, D. Diego Carriazo Delgado, ejercía de juez municipal en el pueblo, al igual que su abuelo Juan de Mata Carriazo lo había hecho como médico en Quesada y Málaga, del que heredo su nombre.

Nos dice J. M. Carriazo: “Mi afecto por Rafael, que arranca de la estimación que se profesaban nuestros padres, siempre fue bien correspondido.” 3

Juan de Mata realiza sus estudios primarios en Quesada y secundarios en Jaén, en el Colegio Santo Tomás (antigua casa del Conde de Torralva), una institución de educación muy esmerada, utilizada por la pequeña burguesía agrícola de la provincia. Dos años después (curso académico 1818-1919) de abandonar el centro, Rafael Zabaleta iniciará allí (interno) sus estudios de bachillerato, tras la muerte de su padre (algunos autores erróneamente, les han hecho coincidir en ella). 

Juan de Mata Carriazo y Arroquia.
Comienza sus estudios universitarios en la Facultad de Filosofía y Letras de Granada, para finalizarlos en la Universidad Central de Madrid. Licenciado, fue alumno aventajado de D. Manuel Gómez Moreno y D. Elías Tormo en los cursos de doctorado. En 1927 accede a la cátedra de Historia de España Antigua y Medieval en la Universidad de Sevilla, puesto donde realizó una importante labor docente e investigadora hasta su jubilación en 1969. Cabe resaltar en su trayectoria arqueológica, sus trabajos en la ciudad romana de Itálica (Santiponce-Sevilla) y el descubrimiento en 1958 del Tesoro del Carambolo, en un yacimiento (Camas-Sevilla) posiblemente de la civilización tartésica o fenicia.

Carriazo llevará a cabo sus primeras excavaciones durante sus periodos vacacionales, en los alrededores de Quesada; siendo la primera de ellas en las ruinas de una villa romana en el paraje de Bruñel (agosto de 1924), para posteriormente descubrir un enterramiento argárico en el Corral de Quiñones, junto al Cerro de la Magdalena de Quesada (diciembre de 1924). Durante esta época disfruta de largos paseos y conversación con Rafael Zabaleta (aún no ha acabado el pintor el bachiller en Jaén), que le acompañará en sus habituales excursiones. 

“Las excursiones a la sierra con Rafael eran una delicia. Conocía individualmente a guardas y gañanes, como los que tanto aparecen en sus cuadros, así como sus paisajes y sus alimañas.” 4 

A partir de aquí su relación y amistad va creciendo y afianzándose, sus encuentros en Quesada en periodos vacacionales se incrementan, pues Zabaleta estudia ya en Madrid en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. El interés del pintor por la arqueología y la historia crece, especialmente por la de su tierra natal, debido en gran medida a los prestamos y regalos de ensayos y publicaciones que su amigo le hace. Como así lo atestiguan, alguno de los pocos libros de su biblioteca particular que han llegado a nuestras manos; sirva como ejemplo la separata “Las últimas treguas con Granada” J. M. Carriazo y Arroquia. BIEG nº 3, 1953; que le entrega y dedica: “A Rafael Zabaleta con el afecto de su amigo. JuandMata”.

“Mis mejores recuerdos de Zabaleta se centran en Quesada (aunque le traté en Madrid y en Sevilla) y se localizan en el jardín, escenario de la mejor historia de Quesada. Fueron muchas noches de nocturnos paseos, alrededor del centro del jardín, el Huevo.

Zabaleta tenía la capacidad de silencio increíble. Podía resistir largas horas callado. Cuando rompía a hablar lo hacía con vehemencia, a borbotones.” 5

Juan de Mata Carriazo y Arroquia en el Jardín de Quesada. Foto: JMCA.
Ambos amigos afiliados a la Izquierda Republicana de D. Manuel Azaña, volverán a coincidir durante la Guerra Civil Española.

A principios de 1937, tras desplazarse a Jaén, Zabaleta decide marcharse a Valencia, con la esperanza de encontrar un mejor ambiente cultural y artístico, pues no ha dibujado o pintado desde el inicio de la contienda. Al llegar a Valencia encuentra a su amigo Juan de Mata Carriazo que trabaja en la Junta Central del Tesoro Artístico; este le ofrece desarrollar trabajos de protección y recuperación como Delegado del Patrimonio Artístico Nacional, a lo cual accederá con gran entusiasmo e interés. 

En enero de 1938, se incorpora en misión oficial a su nuevo destino de Guadix (Granada), por Orden de 27 de diciembre de 1937 de la Junta Central del Tesoro Artístico. En su viaje pasa fugazmente por Quesada, para posteriormente desplazarse a la localidad de Huéscar (Granada), e intentar salvar de la destrucción y el saqueo, cuanto fuese posible del Tesoro Artístico Local. Ya en Guadix, realiza numerosas y positivos trabajos de recuperación e inventario de su abundante patrimonio artístico. Se desplaza a la ciudad de Baza (Granada) donde proseguirá con su labor de rescate del Patrimonio Artístico Nacional, actuando especialmente sobre el preciado e ingente Archivo Municipal y Eclesiástico. 

“No olvidaré nunca el entusiasmo y eficacia con que acepto mi propuesta de girar una visita al tesoro artístico de Huéscar, velando por su conservación durante nuestra guerra.” 6

Juan de Mata vuelve a Quesada a finales de junio o principios de julio de 1938, a casa de su hermano Ángel Carriazo, farmacéutico en el Hospital Militar de Linares. En el pueblo pudo salvar de la destrucción el Archivo Municipal, el que iban a tirar en un camión que se dedicaba a recoger prensa, revistas, o cualquier otro documento para hacer pasta de papel, centrándose en su transcripción y estudio, para posteriormente publicar su “Colección Diplomática de Quesada”. 7
El profesor Juan de Mata Carriazo ante sus alumnos. Foto: JMCA.
Carriazo es “depurado”, juzgado y absuelto; tras nueve meses en la prisión provincial de Sevilla, se ordena “se reintegre a su función activa, sin imposición de sanción” en la Universidad de Sevilla.

En 1956, Juan de Mata Carriazo es nombrado Consejero de Honor del Instituto de Estudios Giennenses y Delegado de Zona del Servicio Nacional de Excavaciones Arqueológicas, cargo que desempeñará hasta 1969. Y coincidencia, o mejor no, Zabaleta es nombrado Consejero de Número de la Sección IV “Bellas Artes y Nobles Letras” (nº 49) del Instituto de Estudios Giennenses el 9 de enero de 1956; aunque ambos aparecen en la primera nómina de consejeros del año 1951 (Zabaleta, como consejero correspondiente).

Carriazo y Zabaleta.

Juan de Mata Carriazo se interesa por una joya numismática que el pintor guardaba con celo, que en su día el arqueólogo la había referenciado en su agenda personal.
Agenda personal de Juan de Mata Carriazo (Fondo Carriazo de la Universidad de Sevilla) y posible imagen del "solido" de Zabaleta. Agradecido a Luis Jesús Garzón por ambas imágenes y la carta de referencia.

Quesada 2 de agosto de 1952
Querido amigo Juan:
Efectivamente guardo en mi poder la moneda que me dices pertenecía a mi padre. Es muy bella y está muy bien conservada.
Rafael Zabaleta

La moneda por la que le pregunta Juan de Mata Carriazo a Rafael, es un “Solido romano-bizantino”8 propiedad de su padre Isidoro Zabaleta, posiblemente encontrado o adquirido por él a algún vecino de la comarca. No olvidemos que el arqueólogo en su juventud, había excavado la villa romana de Bruñel: “Mi primera excavación personal quedó inédita. Fue apenas el descubrimiento y una exploración preliminar en las ruinas romanas de Bruñel, en el centro del triángulo Quesada-Cazorla-Peal de Becerro, realizada en agosto de 1924; y en ella puse al descubierto algunas partes de lo que parecía una suntuosa villa, con mosaicos. Siempre he querido volver a este tajo detenidamente, y nunca tuve otra ocasión de hacerlo. Apenas pude registrar, en 1934, el hallazgo, en lugar próximo a la llamada Plaza de Armas, de una tumba infantil, con un sarcófago de plomo y una lápida cintrada, en la que apenas se leía D. M. S. BRAC… Luego, en estos años pasados, otros compañeros han realizado allí trabajos y descubrimientos importantes, …” 9
Excavación de J. M. Carriazo en la villa romana de Bruñel, 1924. Sarcófago de plomo y lápida cintrada. Foto: Fondo Carriazo de la Universidad de Sevilla. 
A la muerte del pintor Rafael Zabaleta (1960), esta moneda pasó a ser propiedad de su pariente y heredero el doctor D. Joaquín Deó Zabaleta (1915-2011).

Esta no fue la única antigua moneda que guardaba Zabaleta. En el cajón de su mesita de noche de su dormitorio, en su casa de Quesada, encontraron sus familiares y herederos, a los pocos días de su fallecimiento, un denario ibérico de plata10. Una moneda no muy extraña en nuestras tierras, debido a la situación estratégica de éste nuestro territorio en época iberorromana.
Denario íbero de plata de Rafael Zabaleta.
Rafael Zabaleta le escribe desde Quesada a D. Ramón Espantaleón Molina11 (IEG), el 26 de noviembre de 1956:

Mi querido amigo:
Ahora estaré en Quesada una temporada. Si hacen algún viaje a Ceal me gustaría acompañarles.

Hace referencia a las excavaciones que desde el Instituto de Estudios Giennenses (Sección III) se promovían en “Los Castellones de Ceal” (Hinojares), desde 1955.

El 7 de diciembre de 1956, le responde:

Mi querido amigo: 
Con estos fríos de un lado y por otro la ausencia de Conchita que es la que me ayuda en las excavaciones de Ceal y que en la actualidad se encuentra en Alemania disfrutando de una beca de tres meses, están paralizados los trabajos en CEAL, pero allá por el mes de marzo del próximo año los reanudaremos y tendremos gran satisfacción en que Vd. nos acompañe a sitio tan interesante bajo el punto de vista arqueológico como de paisaje. 

Dª Concepción Fernandez Chicarro.
Zabaleta había conocido a la arqueóloga Dª Concepción Fernández Chicarro (“Conchita”)12 durante su primera visita a la excavación de “Los Castellones de Ceal” (1955), para valorar, evaluar y determinar las posibles actuaciones sobre este yacimiento íbero. Según parece, Zabaleta había quedado gratamente impresionado por “Conchita”, a la que acompañó durante su estancia en la comarca, pues sus dos amigos y directores de arqueología del Instituto de Estudios Giennenses, los Sres. Espantaleón y Carriazo, le habían encargado a ella las actuaciones previas sobre la excavación de la necrópolis de Ceal. 

Con respecto al denario íbero de plata, hoy en poder de su pariente D. José Mª Castaño Fredes, nos preguntamos: ¿se lo regaló su amigo Carriazo?, ¿lo encontró Zabaleta en la necrópolis de Ceal, o en otro lugar?, ¿se lo regaló “Conchita”?, … seguiremos investigando.

Aunque lo que nunca sabremos, es si el interés del pintor era solo por la excavación.

Miguel A. Rodríguez Tirado










1-2-7 “Colección Diplomática de Quesada”, Juan de Mata Carriazo y Arroquia. IEG, Jaén, 1975, pág. 26.

3-4-5-6 “En torno a Zabaleta. Otra vuelta al huevo”, Carriazo y Arroquia, Juan de Mata. ZABALETA Homenaje. Instituto de Cultura, Diputación Provincial de Jaén, 1984. Págs. 37-38.

8 El precedente del “Sólido” (solidus), fue el “Aureo” (aureus), 25 denarios de plata, que fue emitido regularmente entre el siglo I a. C. hasta el siglo IV d. C. cuando es sustituido por el “solido bizantino” en el año 309 d. de C., durante el reinado de Constantino I.
DESCRIPCIÓN: “Sólido” de oro emitido por Arcadius, (401-403 d. C.). Anverso: Busto de frente, con casco y coraza. La mano derecha sostiene una lanza que se apoya en su nuca. Exergo: DN ARCADI VS PF AVG (Dominus Noster Arcadius Pius Felix Augustus). Reverso: Constantinopolis sedente con casco y coraza, de frente, con pié derecho sobre la proa de una galera. Porta en su mano derecha un cetro y en la izquierda una Victoria alada sobre globo, ofreciendo una corona. Exergo:  CONCORDI AAVGG H (Concordia Augustorum). CONO B (ceca).

9 “JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA. Perfiles para un Centenario (1899-1999)”, Juan Luis Carriazo Rubio. Universidad de Sevilla, 2001. Pág. 167.

10  DESCRIPCIÓN: Denario íbero. Una moneda de 18 mm y 3’43 gr. de plata, acuñada en la segunda mitad del s. II a. de C. o a principios del s. I a. de C. En el cuño del anverso de la moneda se representa una cabeza masculina barbada de pelo rizado, con un collar punteado al cuello; al frente un delfín y en la nuca un arado. En el reverso se aprecia un jinete cabalgando sobre un caballo al galope, con una doble hacha arrojadiza (bipenne) en su mano derecha. En el exergo, parte baja de la moneda, se indica el lugar donde se fabrica o emite la moneda: la ceca. En esta línea aparece la leyenda:(a.r.s.a.o.s.) en caracteres íberos, que correspondería a la ciudad de “Arsaos”, ceca vascona de la Hispania Citerior, ubicada en las orillas del río Arga (Navarra), aunque otros autores la localizan en Campo Real (Zaragoza), entre Sos del Rey Católico (Zaragoza) y Sangüesa (Navarra). (Fuente: www.tesorillo.com).

11 D. Ramón Espantaleón Molina (1880-1970). Farmacéutico, licenciado en Filosofía y Letras, alcalde de Jaén y fundador del Museo Arqueológico Provincial. Fue secretario general del Instituto de Estudios Giennenses desde el año 1954 al 1964, presidiendo la Sección III: “Arqueología Bellas Artes y Museos”, durante el periodo 1951-1964. 

12 Dª Concepción Fernández Chicarro (1916-1979) Licenciada en Filosofía y Letras, arqueóloga, profesora en la Universidad Complutense de Madrid y en la de Sevilla. En esta última colabora con el profesor Juan de Mata Carriazo y Arroquia como profesora ayudante de la cátedra de Historia Antigua y Media de España y en Museología. Directora de los Museos Arqueológicos de Sevilla, Itálica y Carmona. 



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